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INTRODUCCION / Vivimos en un mundo ilusionista donde la fotografía juega un rol protagónico. Sin proponernoslo, nuestra noción de "realidad" se deforma progresivamente gracias al consumo permanente de imágenes ópticas. Imágenes –que por su naturaleza misma– constituyen una experiencia alejada de la "realidad" como experiencia de vida. La fotografía descontextualiza el proceso continuo de la realidad eliminando el factor tiempo, imponiéndonos simultáneamente una visión voyerista al desligarnos de cualquier responsabilidad por lo que estamos "viendo". La experiencia, al contemplar una fotografía, es la de alguien mirando el mundo por la cerradura de una puerta que lo protege, hace invisible y a quien su seguridad le es garantizada automáticamente. La conciencia de que lo que vemos pertenece al pasado, la improbabilidad de que la fracción de segundo registrada vuelva a repetirse en el futuro y la imposibilidad de conocer las consecuencias a posterior, aumentan nuestro final desapego por lo que estamos observando. El resultado es la adquisición de una actitud de insensibilidad respecto a toda experiencia que pueda ser reducida a la dimensión visual. La tendencia sostenida de la sociedad a centrarse en las meras apariencias de la realidad podría en parte ser el resultado de 160 años de convivencia con las imágenes ópticas y sus excesos, resultando en la percepción de la sociedad como un aburrido escenario. En este contexto poco importa el contenido de la imagen, sino la actitud que induce en nosotros. La fotografía no solo nos transforma en simples testigos por procuración, lo definitivo es que nos obliga de manera inconsciente a hacernos cómplices de la actitud del fotógrafo, a asumir su postura sin posibilidad de elección. Por estas razones es que mi trabajo, si bien guarda vínculos con la sintaxis óptica, solo pretende explorar el mundo de la imagen sin intentar ahondar el sentido ilusionístico de esta. Mi propósito es el de usar las imágenes como comentario visual, concentrándome en el proceso de fabricación de ellas y en sus efectos, presentándolo de manera que el espectador tenga tiempo de reflexionar antes de dejarse atraer indefectiblemente por la ilusión. Mi trabajo no da respuestas, solo propone preguntas. Estas se refieren al proceso de la memoria, al simulacro, la narración, a los lugares comunes, a la percepción visual, a los límites del médium y sus leyes intrínsecas. Mi método es el de poner en tensión el medium gracias a la introducción de elementos foráneos como el texto e imágenes no-ópticas generadas por errores informáticos, visualización de otros medios, para descubrir parte de su mecánica. Para resumir mi idea, diría que lo que la fotografía transmite no es únicamente una imágen sino fundamentalmente la actitud del autor reflejada a través de ella. Mi íntimo deseo es el de compartir con el público algunas de mis inquietudes respecto al mundo de las imágenes generadas ópticamente y el condicionamiento al cual estas nos someten. La costumbre atribuida a los niños y a los locos de mirar al propietario del dedo y no lo que este señala, sea tal vez en este momento la actitud mas sana en el mundo de desinformación e intoxicación visual que nos rodea. "Solo existe lo que queda por hacer" (Ryszard Kapucinski) |